nataliaserranoproyecto

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Proyecto

Descripción

■ Mi propuesta pretende dar voz a todas esas infancias que se han ido perdiendo en el tiempo, que no han tenido una voz, un eco que continúe a mantenerlas vivas, de manera que no se pierdan, que puedan formar parte de nuestra vida cotidiana, para que no olvidemos quienes somos, y de donde venimos.

■ Pretendo recopilar y recoger testimonios y objetos que documenten gráficamente las historias de mujeres que han vivido en otra época diferente a la que vivimos ahora.

■ Registrar estas grandes historias de manera que permanezcan en el tiempo, que no mueran con sus protagonistas.

Justificación

■ Mi proyecto pretende dar voz a todas las mujeres que con su sacrificio han hecho posible que hoy estemos aquí.

■ Pretendo recoger testimonios de personas que quieran contar sus recuerdos, sus anhelos, sus sueños infantiles sus fantasías y por supuesto sus vidas reales. ■ Que nos hagan espectadores y partícipes de sus vivencias, de manera que perduren en el tiempo como los grandes cuentos e historias.

■ En un mundo en el que vivimos donde tenemos de todo, donde no hay espacio para la ilusión y la fantasía, donde no necesitamos nada y si echamos algo en falta podemos ir a comprarlo, donde lo más normal es tirar todo lo que nos parece que no sirve, no porque esté roto o viejo, no, solo por el simple hecho de que queremos otro más nuevo y más moderno, no nos paramos a pensar en como era la vida de nuestras abuelas o incluso de nuestras madres, y creo que es importante mirar hacia atrás y ver como eran sus vidas tan solo 40 o 50 anos atrás.

■ Yo soy joven, pero me acuerdo que cuando era pequeña en mi casa no había una serie de cosas que quizás en otras casas si que había, como el video, la mini cadena, la enciclopedia, y otras muchas cosas, en tiempos de mis hermanas que tienes diez años más que yo, evidentemente la falta era aún mayor, y si seguimos recorriendo el camino hacia atrás llegamos a la época de mi madre, y allí no hablamos de carencias a nivel de objetos o utensilios, no, hablados de comida, medicamentos, ropa de abrigo, zapatos...

■ Mi madre a veces me cuenta como era su infancia, lo que hacía y con que cosas jugaba. ■ Cuando tenía solo cuatro años tenía que cuidar de las ovejas, así que se pasaba horas y horas encima de una piedra a fantasear, a soñar, a crear su mundo imaginario con lo que encontraba a su alrededor, piedras, trozos de platos rotos, frutos secos, hojas, ramas... Hoy, esta historia nos parece que no es real, como vas a mandar a una niña de cuatro años sola a ningún sitio y ¿…ovejas? ¿Quien tiene ovejas?

■ Si hablamos de mi abuela, la situación era aún peor, solo que por desgracia no he tenido el tiempo suficiente para poder preguntárselo, cuando eres pequeño no vas a casa de tu abuela y le preguntas que hacía ella de pequeña, sobre todo porque la ves tan alejada de ti, que incluso piensas que siempre ha sido así, que nunca ha sido pequeña, siempre grande, vieja y arrugada...

■ Ella por su parte no tenía ni el tiempo ni las ganas de contar nada de su pasado, era una figura presente y a la vez lejana, cerrada, cerrada como aquella puerta del fondo, siempre cerrada, cerrada antes de abrirla, cerrada cuando entraba, cerrada cuando salía, esa puerta que parecía guardar tantos secretos, tantos lugares mágicos...

■ Muchas personas de esa edad a veces no quieren contarte su historia, quizás es demasiado duro recordar y difícil olvidar.

■ Recoger esas pequeñas cosas que caracterizaron la vida de estas grandes mujeres, pequeños utensilios para coser o cocinar que para ellas eran su mundo.

■ Pequeños retales de grandes vidas, pequeños remiendos que sirvan para envainar recuerdos de vidas enraizadas en nosotros.

Crítica

■ En el mundo en el que vivimos donde tenemos de todo, hemos perdido una serie de valores, que antes teníamos, los niños no saben jugar, no saben fantasear, todo está hecho, creado, palpable, manejable, no dan rienda suelta a su imaginación y vuelan hacia mundos paralelos, mundos lejanos donde no hace falta el último juguete que ha salido al mercado, solo hace falta la imaginación, las ganas de crear, el poder de creer.

■ Creer nos hace libres nos hace crecer creyendo que todo es posible, que no hay barreras culturales o económicas que te impidan llegar a tu destino, que puedes conseguir lo que te propongas.

■ Una vez nuestras madres y abuelas creyeron en un mundo mejor, y lo lograron, nosotras somos la prueba.

Reflexión

■ Creo que es importante reflexionar acerca del mundo en el que vivimos, echar la vista atrás para ver, para recordar, para no tropezar en la misma piedra o en otra similar.

■ No podemos olvidar que aunque aquí donde vivimos nuestro nivel de vida nos permite vivir bien y adquirir todo lo que es necesario, no en todas las partes del planeta es así.

■ En muchos lugares hay muchas mujeres, niños, adultos, que sufren, que no tienen comida, agua, ropa o medicinas. ■ En muchos países de África hay muchas niñas que no tienen infancia, no juegan con muñecas, tienen que trabajar para sacar a su familia adelante, tienen que recorrer largos caminos para encontrar un poco de agua. ■ En china las niñas son abandonadas solo por ser eso “niñas”.

■ Muchas chicas creen que en Europa tendrán un futuro mejor y ponen todas sus esperanzas y ahorros para llegar a ese futuro mejor y lo único que encuentran es prostitución, violación, miedo, angustia, desolación, puertas cerradas y sin marcha atrás...

■ Aunque puedan salir del sufrimiento, el recuerdo quedará para siempre, como una herida sin curar, una herida que les dolerá para siempre.

■Debemos pensar en los valores que de verdad son importantes, no todo se compra y no todo se vende.

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